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El Diablo también llora

08/09/2009

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Con 840 páginas y más de dos kilos de peso, el número de septiembre de 2007 de Vogue sigue siendo hoy día el ejemplar de revista más grande jamás publicado. Antes que de un hecho aislado, se trataba de la culminación de una tendencia a convertir el primer número de otoño (que marca el incio de la temporada alta en el mundo de la moda) en un acontecimiento más grande que la vida, incrementando cada año el número de páginas, hasta que el actual clima de recesión económica ha vuelto obsoleto un símbolo tan transparente del consumismo desaforado. También era el primer número de septiembre que aparecía tras el éxito mundial de El Diablo viste de Prada (2006), adaptación del best seller de Lauren Weisberger que convertía a Anna Wintour, editora de Vogue, en una suerte de Cruella de Vil para adultos.

Las circunstancias que rodean a la filmación de The September Issue permiten, pues, hablar tanto del fin de una era como de la necesidad de una campaña de imagen. El director R.J. Cutler no deja muy claro en cuál de los dos márgenes prefiere moverse: es posible que su objetivo fuera algo tan loable como la ilusión de objetividad, pero el resultado final es algo peligrosamente parecido a un deslumbrante documental sobre la Nada. Cutler nos cuela en el largo (ocho meses) proceso de edición y cierre de un número de septiembre especialmente problemático: reportajes enteros se caen por puro capricho de la Wintour, hay problemas de presupuesto que nunca se discuten ante las cámaras y la estrella de portada, Sienna Miller, se presenta con el pelo hecho un desastre. Todo ello está narrado en la película como si se tratase de auténticas crisis a todos los niveles, pero no hay ni rastro de esa distancia irónica que uno le presupone a un documental sobre el universo chic. Sólo la secuencia del entrenamiento de tenis deja entrever lo que podría haber sido The September Issue con un discurso mordaz (o un discurso de cualquier tipo), pero el mérito no es del cineasta: el protagonista de ese momento es, probablemente, la inspiración para el Mugatu de Zoolander (2001).

Hay pistas que revelan el papel real de Cutler, más cerca del publicista de lujo que del espía con intención sociológica que firmó The War Room (1993). Por ejemplo, los flashbacks emotivos de Wintour y la directora creativa Grace Coddington. Estas dos mujeres británicas forman una pareja creativa que representaría algo así como, respectivamente, el cerebro y el corazón de la revista, pero no necesitábamos conocer su pasado (acompañado de una música triste) para hacernos esa idea. Cutler nos pide que las entendamos —sobre todo a Anna “Nuclear” Wintour—, pero se olvida explicarnos por qué debería importarnos nada de lo que hacen. Es comprensible que la cúpula de Vogue necesitara lavar su imagen tras El Diablo viste de Prada, pero la manera que ha elegido para hacerlo no podría estar más llena de imposturas: todo el mundo es consciente de que está actuando para la cámara, lo cual sería una buena metáfora involuntaria del mundo de la moda… si no fuera porque el resultado final es tan aburrido.

The September Issue (2009) Director: C.J. Cutler. Música: Craig Richey. Fotografía: Robert Richman. Duración: 88 minutos.

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4 comentarios leave one →
  1. Javi permalink
    08/09/2009 5:52 pm

    Ya lo cantaron los Conchords en la enorme “Fashion is danger”:
    You think you know fashion, well fashion’s a stranger
    You think fashion’s your friend, my friend
    Fashion is danger

  2. Noel permalink
    08/09/2009 6:00 pm

    ¡Jajaja! Por cierto: el 20 de octubre sale su nuevo disco, “I Told You I Was Freaky”, que incluye la canción que usted señala.

  3. 16/09/2009 7:38 pm

    ¿Y por qué se le presupone distancia irónica a un documental sobre moda? ¿Porque estamos acostumbrados a pensar que toda la gente que se dedica a la moda es superficial o gilipollas? Son profesionales de su mundo; otra cosa es que ese mundo te/os/les/nos resulte ajeno.

  4. Noel permalink
    17/09/2009 4:15 pm

    Sí, creo que es mi principal problema con esta peli: me resulta todo como de otro planeta. Por eso prefiero al tío en el entrenamiento de tenis. Por eso, y porque me recuerda a “Zoolander”…

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