Skip to content

Cine explosivo

18/09/2009

hitler1

El dossier Fascismo pop, del fantástico blog Emergentes & Sumergidos, se abría con palabras tan lúcidas como estas: “Nos contemplamos en el espejo del entretenimiento y este nos devuelve la imagen de nuestros miedos y nuestros deseos. Y, a veces, al margen de ingredientes populistas, el reflejo es más turbio de lo que desearíamos”. El artículo continuaba preguntándose por qué la sordidez del cine de justicieros urbanos sigue resultando tan catártica para todo tipo de espectadores. Es posible que las historias de venganza justificada apelen a una parcela oscura de la naturaleza humana que, de algún modo, nos permite comprender e incluso aplaudir actos que, en cualquier otro contexto, nos parecerían horribles.

En su texto sobre Inglourious Basterds, el crítico y escritor norteamericano Daniel Mendelsohn confesaba sentirse preocupado por una cierta estetización de la violencia bélica que, en su opinión, convierte a los judíos en nazis. La estrategia de Quentin Tarantino en su última y más compleja obra es, en efecto, algo desconcertante: los villanos apenas realizan actos reprobables en pantalla, mientras que las víctimas cortan cabelleras, esculpen esvásticas con navajas en la frente de soldados y celebran los traumas cerebrales inducidos por un contundente bate de béisbol. Sin embargo, quejarse de eso es no haber entenido la arriesgada propuesta de la película, una celebración del cine como instrumento para sublimar unas vidas (las de los protagonistas o las nuestras propias) regidas por el caos. Además, Inglourious Basterds es la culminación de ese subgénero de venganza sangrienta que QT lleva practicando desde Kill Bill, una reescritura de la Segunda Guerra Mundial que se asegura de que los oprimidos tengan su oportunidad de decir la última palabra.

En este hilo del Focoforo ya se reflexionó sobre el rigor histórico que se le exige (o no) a cualquier historia sobre el nazismo. El narrador de Inglourious Basterds, Samuel L. Jackson, protagonizó en la tronada The Spirit una de las secuencias más desconcertantes del cine reciente: en ella, el actor aparecía vestido de oficial de la Gestapo para interrogar al héroe enmascarado. En un momento dado, su ayudante (Scarlett Johansson) entraba en escena, también disfrazada de icono nazi, para entregarle un auricular de teléfono desconectado que, por alguna razón, estaba sonando. Frank Miller no ofrecía ninguna justificación, ni siquiera una leve pista, de qué demonios estaba pasando en ese interrogatorio, pero el mensaje (probablemente involuntario) estaba claro: ya es hora de que la ficción empiece a perderle el respeto a Lo Nazi. Inglourious Basterds puede ser el anti-Valquiria, o la primera película histórica producida por un gran estudio que exagera su condición de impostura de alto presupuesto para explicarnos que el cine histórico, como todo el cine, miente. Y que hay mentiras tan bellas que sólo podemos rendirnos ante ellas.

Anuncios
10 comentarios leave one →
  1. 18/09/2009 12:51 pm

    No estoy seguro de entender qué es lo que tiene que cambiar, porque todavía no he visto la película y porque no sé donde, en todo este discurso, encaja “Los Héroes de Hogan”… ¿HAAALP!?

  2. 18/09/2009 1:08 pm

    Hala, yo escribí para Emergentes & Sumergidos…

    a otra cosa, he ahí la gracia no? descubrir que el cine histórico sólo es otra manera de narración, pretendidamente real, pero que siempre alberga un discurso, esto es, una itnerpretación, una mentira.

  3. 18/09/2009 8:48 pm

    Al fin y al cabo no era eso mismo lo que hizo Homero con la Il.liada?
    Siento usar un ejemplo tan manido pero me venía al dedillo.

  4. 19/09/2009 12:18 am

    ” Y que hay mentiras tan bellas que sólo podemos rendirnos ante ellas.”

    Esa frase es muy reveladora, Don Noel. En la mayoría de los casos, estoy muy de acuerdo en ese aspecto.

    ¡A tatuársela!

  5. 19/09/2009 9:49 pm

    “La estrategia de Quentin Tarantino en su última y más compleja obra es, en efecto, algo desconcertante: los villanos apenas realizan actos reprobables en pantalla, mientras que las víctimas cortan cabelleras, esculpen esvásticas con navajas en la frente de soldados y celebran los traumas cerebrales inducidos por un contundente bate de béisbol. ”

    Me siento TAN poco solo ahora…Qué violencia más cruda ha escogido en esta película, tan desagradable.

  6. gromland permalink
    19/09/2009 9:56 pm

    Ciertamente, he llegado a una edad en la que me molesta sobremanera el que sesudos historiadores (esto es, gente que viste chaqueta de tweed y fuma en pipa) o filósofos vigilantes (oséase, barba de doce días y gafas con una patilla rota) me digan si debo o no ver determinada película por su “mensaje final”.

    La verdad, estimado Noel, el exigir al arte en general y al cine en particular un rigor histórico histérico me parece la pataleta del que no obtiene siempre el beneplácito de los demás. Sin haber visto “I.B.”, ya he leído por ahí comentarios sobre colectivos judíos molestos con la (delirante) distorsión de la realidad del Sr. Tarantino. Vale, ¿y? ¿Deben los artistas edificar su obra sobre determinada moral? De acuerdo, aceptamos “pulpo” (fiction) como animal de compañía. Pero, ¿qué moral? ¿La de nuestros abuelos, la actual o la que ha de venir? Yo sólo me pregunto: ¿hay alguien tan obtuso para criticar “El Padrino” por su exaltación del crimen como método para alcanzar el éxito?

    Me respondo a mí mismo: seguro que sí (pero por sus foulardes los reconoceréis…).

  7. Nacho permalink
    19/09/2009 10:59 pm

    Qué hermoso texto, pardiez!

    Sin haber visto IB, me atrevo a asegurar que tiene usted razón en todo.

  8. Apático permalink
    20/09/2009 3:19 pm

    Tarantino lo borda al ir a la esencia del cine bélico: una fabulación que busca desahogar el odio colectivo hacia algo. La película está llena de referencias a ello. Por ejemplo, el paralelismo entre la peli ficticia “El orgullo de la nación” (un simple encadenamiento de imágenes de un nazi matando aliados) con la propia peli de Tarantino. Pero hay más, muchas más, a lo largo de toda la peli. O ese discurso del insuperable pertsonaje de Landa sobre las ratas… que es evidente que se aplica a los nazis durante toda la peli. Nada de ideologías o justificaciones: aquí sabemos todos a lo que venimos… ¡a ver una masacre de nazis!

    Y que saque esta peli en el año del aniversario del fin de la guerra… otro acierto.

  9. Barry_ permalink
    21/09/2009 10:39 am

    1. Que los nazis hagan cosas malas y perversas en pantalla es, a estas alturas, redundante.

    2. SPOILER ……………………. NO LEEEEEEEEEEEEEEEEEEAAAAAAAAAAS…………… ………. TE AVISE:

    Si matar a sangre fría a una familia nada más empezar la peli no es reprobable…

    FIN DEL SPOILER

    3. La violencia de esta peli no es mucho más cruda que en otras de Quentin.

    4. PELICULÓN!!!

  10. Javi permalink
    21/09/2009 1:25 pm

    Tarantino se deja de medias tintas en esta peli y va a por el premio gordo.
    Si con sus películas siempre habla de a qué género rinde homenaje en este caso va más allá (aunque lo haga con el cine bélico) para homenajear al cine en toda su gloria como arma de libertad.
    Es algo así como el Cinema Paradiso de Tarantino (ejem…).

    Ah, sí. Me ha encantado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: