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16/10/2009

Silly Walks

Empieza con The Goon Show y acaba con I’m Alan Partridge. Dicho de otra manera: la historia secreta del humor británico en el siglo XX es una línea recta que empieza con un John Cleese niño escuchando un programa de radio y acaba con un Steve Coogan adolescente imitando a John Cleese imitando a Peter Sellers en la Escuela Politécnica de Manchester. El punto de inflexión, ineludible, insoslayable, son los Monty Pyhton, que estrenaron su programa en la BBC cuatro meses después de que el hombre caminase sobre la Luna. En muchos sentidos, Monty Python’s Flying Circus tuvo el mismo impacto para la comedia: fue un cambio de paradigma, un punto de no retorno, un pequeño paso para seis jóvenes vestidos de mods y un paso de gigante para un lenguaje (el del Humor con mayúscula) que nunca volvería a ser el mismo.

Por supuesto, el ataque terrorista que los Python lanzaron contra la televisión, el concepto tradicional del sketch audiovisual y la conciencia inglesa de clase no surgió de la nada. El radiofónico Goon Show fue la base fundamental, pero la chispa definitiva hay que buscarla en The Running, Jumping & Standing Still Film (1960), anárquico cortometraje de Richard Lester que no sólo contaba con la presencia de Spike Milligan y Peter Sellers, sino que puede ser considerado directamente como el ADN de lo pythonesco. Lester ejerció más tarde como puente entre los dos fenómenos británicos más importantes del siglo, los Python y los Beatles. Casi al final de su vida, John Lennon declaró que le hubiera gustado más pertenecer a los primeros antes que a los segundos, mientras que George Harrison puso hasta el último céntimo de su patrimonio en La vida de Brian (1979) —el músico se arriesgaba a perder su casa si la película llegaba a fracasar en taquilla—.

En su artículo para Empire sobre Almost the Truth: The Lawyer’s Cut, la ambiciosa y completista colección de documentales que celebra el cuarenta aniversario de los Python, Kim Newman resumen el estatus actual de los miembros supervivientes del grupo: los jóvenes inconformistas que hacían chistes irreverentes sobre el ejército o los tótems de la filosofía occidental son ahora unos viejecitos cascarrabias y muy cercanos a la definición de “tesoro nacional”. Ellos crecieron escuchando a los Goons, los futuros punks crecieron viéndolos a ellos. Más de cuarenta años de cultura pop británica no se pueden entender sin los Python. Empieza con un pie gigante y acaba con una tele perdiéndose en la inmensidad del universo.

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2 comentarios leave one →
  1. 16/10/2009 5:53 pm

    Yo me estoy viendo todo el Flying Circus estos días, y es realmente increíble como dominan todo tipo de lenguaje humorístico e, incluso, como lo mezclan entre sí, haciendo algo completamente diferente y maravilloso. Desde el slapstick hasta la digresión de los sketches y el mítico juego con los chistes metaficticios.

    Sé que es como elegir entre papá y mamá, pero si tuviese que elegir un Python favorito sería Michael Palin . Según qué papel, en realidad, porque cada uno, aunque tengan múltiples capacidades como cómico, solía interpretar un rol.

  2. 20/10/2009 5:52 pm

    Uno de sus mejores posts.

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