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My Horror Love: Vieja Mofeta

30/10/2009

Adams
La criatura y el monstruo.

En muy raras ocasiones he sentido el ansia reproductiva para con una de ésas bellezas clásicas del cine de los años 40 y 50. Las encuentro rematadamente sosas en su mayoría (que me perdone Eleanor Parker) y en ello seguro que algo que tiene que ver el tipo de papeles dóciles y ornamentales que se les hacía interpretar; completamente artificiales, todas ellas un poco cascudas y con ése look Photoshop avant la lettre del primer Technicolor.

En raras ocasiones, digo, como me pasa con Julie Adams, Key Lawrence en La mujer y el monstruo o, con su mucho más pulp y enrollado título inglés, The Creature From The Black Lagoon (1954).

Dia sí dia también, en sus diatribas cinéfilas, mi abuelo me insistía en lo guapas que eran “la Virginia Mayo“, Ann Blyth o Jeanette McDonald. Recuerdo pensar que eso no eran chicas sino señoronas bobas que sólo servían para ser secuestradas o para meter a los héroes en berenjenales. No entendía como un tío con toda la barba como Gregory Peck podía abocar-se al alcoholismo por ellas, o atacar el “Natividad”, ¡ni mucho menos comprar Alaska! No tenía sentido para mi que todas ésas penurias las destaran amebas con menos sex appeal que un boniato con chinchetas.

El caso de la Adams es distinto. Analícenla con detenimiento. ¡Es que es más vieja que el betún pero está buena! Recuerdo ver la película por primera vez cuando aún me podía contar los pelos de los huevos y decirme: “¡santa macumba, marimba!”. Straight on, Black and White Wood. ¡Y qué bañador! Si pueden, recuperen la entrevista que le hacen en el DVD. Se probó más trajes de baño que neoprenos el monstruo. Todo un alarde de ingenieria mamaria. Llevaba más alambre en las tetas que la Lady GaGa. She could, like, kill a guy with those things.

Claro, uno luego se cree el argumento. Porque aún siendo un monstruo abisal, perdido durante milenios en el fondo de una laguna amazónica, una señora como ésta es de las que no se dejan pasar. Y te bañas con ella, y quieres tocarla pero no te atreves, y la raptas y el novio mamón te la acaba robando pegándote un tiro.

La historia de siempre.

– Por Deadly Vieja Mofeta.

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