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Un último Horror Love

06/11/2009

Zoe

Zöe Lund / Thana.

Activista de la drogadicción con las venas picadas más glamourosas y llenas de vida de la historia del cine, Zoë Lund es la cría de pelo rojo y piel clara que resplandece en dos de los largometrajes más celebrados de Abel Ferrara. Con una carrera cinematográfica que no fue mucho más allá de ellos (un cortometraje dirigido, algunos guiones inconclusos…), se estrenó con Ms. 45 (1981): clásico de rape & revenge con un argumento extremadamente lineal – trama de homicidios in crescendo apenas alternados con contrapuntos cómicos a costa del perro de la vecina – tensado única y exclusivamente para dar cuerpo a un inmejorable arquetipo del psychokiller femenino. Aunque más allá de la justiciera deseadora de injusticias y de mitologías actualizadas, la película se consagra en última instancia a sus labios puro espectáculo, a una boca formulada muda para subrayar tanto la indefensión del personaje como su perfecta carnalidad. Esa boca, la de ahí arriba.

Travestida de monja, Thana termina de dar rienda suelta a su nueva y explosiva sexualidad en una masacre masculina en la que los hombres, fiesta de Halloween mediante, son ellos mismos y son monstruos a un tiempo: pandilleros, muertos vivientes, chuloputas, vaqueros, jeques millonarios, dráculas, jefes y compañeros de trabajo, asnos, ociosos piropeadores, novias de punta en blanco… Y así, travestida de monja, protagoniza también una de las muertes más sexys que recuerdo.

Quizás un auténtico “Horror Love” deba mezclar, no sólo en la ficción sino también en la realidad, una belleza superlativa con una muerte repentina a la manera de, pongamos, la no menos exquisita Soledad Miranda de Las Vampiras (Jesús Franco, 1971). Diríase que consciente de ello, Lund marchó a París en 1996, cambió de marido, cambió de vida, cambió de droga y murió por sobredosis de cocaína al año siguiente. Un fallecimiento que resonará para siempre en Bad Lieutenant (Abel Ferrara, 1992), cinta en la que tras tantearse un hueco en el que inyectar su imperiosa heroína, y sobre la imagen de Harvey Keitel procediendo a hacer lo propio, improvisó: “Los vampiros lo tienen fácil. Ellos se alimentan de otros. Nosotros tenemos que alimentarnos de nosotros mismos”.

– Por Cannibal Andrés Oliva.

Un momento… ¿La semana especial de Halloween no se había acabado ya? Entonces, ¿por qué publico esta aportación a destiempo? Pues porque el texto es bueno y porque de todos modos ya tenía pensado dedicarle un post a El estado de la mar, podcast cultural basado en entrevistas extensas a personas de bien. Sus responsables son el (tardón) señor Oliva y Daniel de Partearroyo, aunque ya han contado y seguirán contando con la colaboración de algunos de los más insignes blogueros. No os perdáis el segundo programa, en el que Jordi Costa y Darío Adanti hablan de sus ya emblemáticos problemas con el director de Ágorer, entre otras cosas. Vosotros lo escucháis y aprendéis algo: así de fácil.

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