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2009: El año que… (y II)

29/12/2009


… la cultura popular se obsesionó con el Apocalipsis.
Es posible que Roland Emmerich no lograra su sueño de rodar la película de catástrofes que acabará con todas las películas de catástrofes (hay ocasiones en las que más no es más, sino que es sencillamente redundante), pero el éxito internacional de 2012 pone de manifiesto una ansiedad social más que palpable: nuestro deseo de Apocalipsis. Videojuegos como inFamous o Prototype, películas como Terminator Salvation o Señales del futuro, series de televisión como Lost (pensad en la más reciente season finale) o Earth 2100 y novelas como el éxito neoconservador Patriots serán vistas en un futuro como el producto de una cultura que empieza a percibir su extinción como algo deseable. No obstante, si algo nos ha enseñado el simulacro hiperrealista de 2012 es que el fin de los tiempos no es más que un medio para alcanzar el retorno de los viejos valores.

… todo el mundo estaba en Twitter. En este post sobre el reciente, eh, accidente de Silvio Berlusconi ya hablamos de la capacidad de Twitter para convertirse, de aquí a unos años, en el pulso del planeta: un flujo de informaciones en tiempo real (tweets) que puede ser, al mismo tiempo, el último refugio de un joven activista iraní y el hogar natural de cientos de enlaces a vídeos de gatos saltando por estanterías. El reciente movimiento egipcio de blogueros radicalmente politizados (e increíblemente combativos) está volviendo literalmente locas a las autoridades de Oriente medio: los datos hablan de unos 200.000 usuarios de Twitter, capaces de informar en tiempo real de cualquier abuso en una manifestación. De todos modos, ni siquiera los creadores de la red social tienen claro si esto llegará a ser significativo cuando el poder se ponga al día con una tecnología menos segura de lo que parece: el experto en política Evgeny Morozov ha explicado recientemente que una plataforma pública y tan fácilmente rastreable como Twitter haría que el Che Guevara huyera de ella como de la peste.

… el superventas se hizo ubicuo. Todo el que haya usado el transporte público durante este año podrá dar fe del alcance de la llamada trilogía Millennium, capaz de convertir en ávidos lectores (¡de libros de más de 400 páginas!) a personas que, en circunstancias normales, jamás se acercarían a un libro. ¿Cuáles han sido, pues, las circunstancias que han convertido a Stieg Larsson en sinónimo de éxito (póstumo)? Buena pregunta: los especialistas aún siguen buscando la respuesta. En cualquier caso, lo que está claro es que existe una cierta equivalencia entre el superventas literario y el rompetaquillas cinematográfico: las novelas de Larsson han sido adaptadas con comprensible celeridad (y recaudaciones espectaculares), del mismo modo que la última novela de Dan Brown se percibe casi como un primer borrador del guión de la futura película con Tom Hanks. El cine es la medida del prestigio en lo literario, pero también en el mundo de los videojuegos: la gran mayoría de los bestsellers del año (Assassin’s Creed II a la cabeza) han sido alabados porque “parecen una película”, cuando todos sabemos cómo se interpreta esa frase en el caso contrario (o sea:Transformers: La venganza de los Caídos parece un videojuego”).


… la comedia se volvió amarga.
Más de uno acudió a ver Adventureland, el último trabajo de Greg Mottola, esperando disfrutar de una comedia hormonal y desenfrenada al estilo Superbad. Por supuesto, la película era excepcional, pero la carcajada no era uno de sus objetivos principales. Tampoco era el de ninguna de las grandes comedias del año: Armando Iannucci, Borja Cobeaga, Woody Allen, Judd Apatow y Steven Soderbergh pusieron suficientes contrapesos amargos a sus raciones de carcajadas como para poder hablar de una tendencia. Hace solo algunos años, el tramo final de ¡El soplón! o el trasfondo terrible de In the Loop hubieran sido sencillamente impensables. Por eso da tanta rabia que uno de los principales impulsores de este fenómeno, Ricky Gervais, haya presentado este año un producto tan asqueroso como The Invention of Lying: si este blog diera un premio a la peor película del año, sería para ella.

Y con esta nota de mala leche, acabamos el repaso a 2009. Seguro que me dejo montones de cosas en el tintero, pero estas son las nueve (09) claves que, a mi entender, han marcado este año en la cultura pop. Sois libres de discutirlas en los comentarios, claro está. También me podéis gritar por haberme olvidado del fenómeno zombi o del Kindle, pero es que no se puede estar en todo.

3 comentarios leave one →
  1. Apático permalink
    31/12/2009 10:40 am

    El apocalipsis nunca acaba de llegar… que cansinos son esos amagos de pestes bíblicas, agujeros negros creados por científicos locos y terrorismo de destrucción masiva.

    Y te grito que los zombis merecían un recuerdo en este resumen. Claro que sí.

  2. ¿que le ha pasado a gervais? permalink
    03/01/2010 10:52 pm

    acabo de ver “the invention of lying” y el adjetivo “asqueroso” se queda corto. Y lo peor es que no tiene excusa, que la ha co-escrito él…toda la película parece un pretexto de Gervais para decirle a alguna tia buena que se quiere follar que la belleza está en el interior, mensaje trillado donde los haya. Espero que lo haya conseguido (follársela), al menos la película habrá servido para algo.

  3. 26/01/2010 4:49 am

    Good points!

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