Skip to content

¿Sigue Jack Bauer teniendo sentido en plena era Obama?

12/01/2010
tags: ,

La octava temporada de 24 se activa este domingo en Fox bajo una premisa que podría ser mucho más significativa de lo que parece: la decisión de trasladar la acción de Los Angeles a Nueva York no es tanto una maniobra de cara a la audiencia —el concepto lleva algo más de un lustro en las antípodas de la frescura— como una manera alegórica de cerrar el círculo de un personaje como Jack Bauer (Kiefer Sutherland). En otras palabras, Bauer se plantea su última temporada, su último día, como un retorno a la ciudad que le vio nacer. No en sentido literal, por supuesto (una consulta rápida a la Wikipedia nos explica que es natural de Santa Monica), pero cualquier experto en la serie tendrá que coincidir en situar el nacimiento simbólico del personaje el 11 de septiembre de 2001, en la Zona Cero.

Bauer surgió de entre los escombros de las torres como síntoma de una nación en estado de excepción, en guerra invisible y permanente contra el terrorismo. No es casual que la serie se convirtiera en una simulación (o una puesta en escena ficticia) del debate sobre la posibilidad de institucionalizar la tortura a prisioneros en casos extremos, cuyo máximo representante fue el abogado Alan Dershowitz. En su momento, Slavoj Žižek comparó maliciosamente la iniciativa de Dershowitz con la actitud de los abogados alemanes que, aún declarando su odio incondicional a los judíos, se oponían a los campos de exterminio no por causas morales, sino por el simple hecho de que no estaban regulados por la ley, de que aquello no aparecía en la constitución. Una serie como 24 supuso una escenificación de esa inclinación secreta de muchos liberales norteamericanos a aceptar la tortura bajo una serie de premisas legales: Bauer demostraba, semana tras semana, que el “escenario de la bomba a punto de explotar” estaba más que justificado.

De todos modos, los que se apresuraron a señalar a la serie como una ficción reaccionaria o un órgano del republicanismo feroz ignoraron el hecho de que Bauer actuaba así en contra de sus superiores, que siempre estaban dispuestos a castigarlo por haberse pasado de la raya —además, el personaje de Charles Logan (Gregory Itzin) fue una de las caricaturas de George W. Bush más demoledoras de la cultura popular en los cero-cero—. Así, Bauer se convirtió, más bien, en el monstruo del id de la Norteamérica demócrata, en el héroe a quien jamás reconocerían como tal, en el agente al margen de la ley que debe hacer(les) el trabajo sucio. Al final de la quinta temporada, el personaje era capturado por el gobierno chino para recibir en su propia carne las mismas torturas que, durante años, había aplicado a sus enemigos: Bauer como mártir de un país que no sabe cómo reaccionar moralmente a una guerra contra el terrorismo que, paradójicamente, está haciendo que empiecen a actuar como terroristas. No es casual que él pierda a su esposa, se enfade de manera irreconciliable con su hija y sea incapaz de mantener una relación amorosa, pues Bauer tiene que sacrificar su vida personal para mantenernos a todos a salvo (para que sigamos viendo a nuestra esposa, hablando con nuestras hijas y gozando de nuestra propia vida personal).

Pese a todo, hay una correspondencia entre las auduencias cada vez más menguantes de 24 y el resurgimiento del partido demócrata en Estados Unidos, con el “Cambio” de Barack Obama a la cabeza. Lo cual nos lleva a la pregunta que da título a este post: ¿es posible que Bauer siga teniendo algún interés (más allá de su grupo de espectadores incondicionales) en un contexto que ya ha superado la alerta permanente y el deseo de reclusión de la era Bush? El reciente incidente de Umar Farouk Abdulmutallab, el terrorista de la ropa interior explosiva, demuestran que el país sigue sintiéndose inseguro ante un ataque repentino. Además, no hay que olvidar que Obama ha hecho realidad una máxima orwelliana al recibir el premio Nobel de la paz en plena guerra de Afganistán. De todos modos, un Bauer tal y como lo conocemos (un Bauer de la década anterior) no tiene sentido en la actualidad. Se imponen ciertos cambios radicales. Volviendo a Žižek, la crisis del sistema capitalista se ha escenificado dos veces: primero como tragedia (los atentados del 11-S) y después como farsa (la actual crisis económica). Bauer le ha hecho la guerra sucia al capitalismo durante siete temporadas, persiguiendo y torturando a unos terroristas que, en última instancia, eran el producto pesadillesco de sus excesos durante la Guerra Fría —el clásico de que Estados Unidos armó y fomentó al régimen talibán durante su batalla silenciosa contra el comunismo—. Por tanto, una buena manera de cerrar la serie sería tener a un Bauer luchando contra los verdaderos instigadores de su partiular via crucis vital en dosis de veinticuatro horas: Jack contra el capitalismo financiero, Jack destruyendo Wall Street. Por alguna razón, dudo que eso sea lo que la Fox tiene en mente.

4 comentarios leave one →
  1. 12/01/2010 10:50 pm

    Buen análisis. De todas formas los que seguimos 24 desde aquí, los motivos profundos los terminamos ignorando en pos de la acción Bauer. Me lo paso tan bien con los capítulos que casi me olvido que a veces parece una apología de la tortura.

    Es muy cierto lo de Charles Logan. Creo que 24 es una de las series que mejor ha descrito las intrigas palaciegas de la Casablanca, los chanchullos de los lobbys y los intereses de los señores de la guerra.

    Lo bueno de 24 es que parece una cosa y a la vez la contraria. Porque hay personajes para todos los gustos. A mí me apena que se vaya a terminar con esta temporada, puesto que en la séptima (en mi opinión) remontaron el vuelo después de una sexta temporada bastante flojita. A ver qué nos deparan este año.

  2. 13/01/2010 12:49 am

    En este tipo de posts le invito a que deshabilite los comentarios porque realmente lo dice usted TODO. Presentar a Jack Bauer como síntoma y metáfora de la política de seguridad norteamericano es más que pertinente. Aparte del célebre artículo del New Yorker, Bauer ofrecía un relato legitimador al inconsciente norteamericano y su huida hacia adelante norteamericana bajo la siempre tramposa y esquematica escena de plantear el abusar de la fuerza para evitar un atentado atroz, como si la realidad fuera tan facilmente maleable, como si torturar fuera efectivo. Aparentemente el uso baueriano de la fuerza pese a lo que la Fox pueda mostrar suele acabar en confusión, falsas confesiones más que en informaciones fidedignas u operativas.

    Lo peor que estoy convencido de que la influencia de Bauer en la psique norteramericana es enorme. Millones de americanos tienen el ultrasimple esquema Bauer ( Pasar fugazmente al lado oscuro para evitar la barbarie y la masacre de inocentes… ) cuando gobiernos y autoridades emplean la fuerza indiscriminadamente para conseguir sus siempre nobles objetivos.

  3. Manuel Ardila permalink
    17/01/2010 6:50 pm

    Acaso Obama no tiene intenciones de meterse en Yemen?

    Sòlo me pregunto una cosa, no serà que tantos deseos de justicia, libertad e igualdad son cortinas de humo, me refiero a que las cosas marchen mal y que la gente crea que todo va bien porque hay mas derechos y mas libertad y tarararara…

  4. sip permalink
    18/01/2010 2:38 pm

    creo que no has entendido bien la serie

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: