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La mató porque era suya

17/05/2010

Time ha elaborado una lista de las diez partes del cuerpo robadas más famosas de la historia en la que, curiosamente, solo aparece una mujer: Ana Bolena, cuyo corazón fue arrancado de su cuerpo decapitado por orden de su marido Enrique VIII. Por supuesto, él también dio la orden de ejecutarla, frustrado por el alto precio (la corona de Inglaterra contra la iglesia católica, ya sabéis) que pagó por una mujer que no podía proporcionarle un heredero varón. La imagen del rey guardando un pedazito de su esposa en una de esas cajas con forma de corazón de las que cantaba Kurt Cobain entronca perfectamente con una de las mejores cosas que he leído últimamente: el ensayo de Pilar Pedraza Vampiras posmodernas, incluido en el esencial volumen colectivo Imágenes del Mal. Ensayos de cine, filosofía y literatura sobre la maldad (Valdemar, 2003). La autora habla de la figura de la mujer muerta como una de las más subyugantes formas de representación del Mal que ha generado nuestra cultura: no en vano, en código Hays prohibía explícitamente (en el apartado 3 de la sección de temas reprobables) “toda alusión a la cúpula de un hombre y un cadáver”. Aún hay más: “Si se muestra a una muerta, evitar darle un aire seductor”. Pedraza liga estas extrañas referencias a la necrofilia por parte de los censores con la obsesión que tenían algunos maestros de lo macabro por la imagen de la mujer muerta y, pese a ello (o por ello), atractiva. En Los sucesos nocturnos en el barranco del muerto, Ambrose Bierce afirma que “el objeto más atractivo del mundo es el que instintivamente cubrimos con un paño. Cuando se hace incluso más atractivo, fascinante, echamos siete pies de tierra sobre él”. Uno no puede evitar pensar en la fascinación que produciría en Edgar Allan Poe la imagen de Enrique VIII con el corazón arrancado de su (involuntaria) femme fatale.

Como todo está relacionado, ayer volví a ver una de mis películas favoritas: Kiss Kiss, Bang Bang. Y me quedé mudo al comprobar que Shane Black cita (probablemente sin saberlo) a Bierce en uno de los momentos más memorables de su ficción posthard-boiled: cuando el personaje de Robert Downey Jr. cubre instintivamente el pubis de una chica muerta junto a un lago. Este acto, pese a tener una funcionalidad narrativa (el hecho de que el personaje no llevase ropa interior supone una pista fundamental para la investigación), es una de las mejores representaciones cinematográficas de eso tan evocador y que, por ello, tanto miedo daba al código Hays: el aire seductor que posee, de manera natural, toda mujer muerta en la ficción. No es la única que aparece en Kiss Kiss, Bang Bang. Tenéis que ver esta película, maldita sea.

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6 comentarios leave one →
  1. Sr. Interrogante permalink
    18/05/2010 12:12 am

    Acabo de descubrir tu blog y me parece que voy a convertirme en habitual 🙂

    Grande el detalle sobre el “regalito” que se llevó Enrique VIII de su ex. Había oído otras curiosidades sobre su muerte, como por ejemplo que el verdugo llegó medio borracho y no pudo con el duro cuello de Bolena. Le dio varios tajos y al final tuvo que terminar el trabajo con un cuchillo de sierra (no sé si es verdad, pero lo ponían en un reportaje del País Semanal de hace varios años). También decían que, según las leyendas, el dolor que padeció Bolena fue tan grande que su grito continuó incluso con la cabeza cortada. Ya ves, leyendas. Pero que no dejan de ser curiosas.

    Y sí, Kiss Kiss Bang Bang es una gran película. La anti-película del cine negro por excelencia.

  2. Sr. Interrogante permalink
    18/05/2010 12:16 am

    Por cierto, que en la lista de partes del cuerpo robadas no entiendo como no aparece el cerebro de Einstein, que robaron durante la autopsia y repartieron por el mundo, junto con otras partes de su cuerpo.

    Más detalles aquí: http://www.fogonazos.es/2007/09/einstein-en-el-maletero.html

  3. Vivaldo Moore permalink
    18/05/2010 2:40 am

    Vaya, acabo de enterarme de que ¨Kiss Kiss Bang Bang¨ es el título de una película, para mí siempre se trató de un libro maravilloso que Pauline Kael publicó por primera vez en 1965.

    Este tipo de desactualizaciones son las que hacen que comience a sentirme viejo.

  4. Noel permalink*
    18/05/2010 10:46 am

    Bienvenido, Sr. Interrogante. Siempre he sido un gran fan de las historias de cabezas que siguen mostrando actividad unos instantes después de ser separadas del cuerpo. Y no tenía ni idea de lo de Eisntein: ¡gracias!

    Vivaldo, es muy posible que la razón por la que no conociese la película tenga que ver más con el hecho de que su distribuidora no le dio por aquí el trato que merecía. Es uno de esas joyas poco conocidas que merece la pena descubrir.

  5. 19/05/2010 10:41 am

    Tengo un mono. Viene del futuro. Sólo dice FICUS.

  6. 20/05/2010 7:25 pm

    Soy nueva por aquí. He empezado con este post por el título. Y yo también creo que Kiss Kiss Bang Bang es una joya que debería ser más conocida. Seguiré leyendo. 🙂

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