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Es un largo camino hasta la cima

23/06/2010

Damas y caballeros, mi crítica de Anvil! The Story of Anvil ya está en Cine 365. Me ha resultado curioso ver el documental una segunda vez con motivo de su estreno en España (este mismo viernes), sobre todo porque ahora ya sé que ha tenido un efecto increíblemente positivo en la banda: su éxito en el circuito festivalero y su condición de filme de culto masivo han propiciado que Anvil reedite su último disco con un sello grande, telonee a AC/DC en su última gira, aparezca como invitada en el programa de Conan O’Brien o grabe un cameo para Michel Gondry en The Green Hornet (por cierto, alucinante su primer trailer). Es decir, que el debate sobre si la intención era reírse de la miseria ajena ya no tiene ningún sentido: estamos ante una historia de redención real que, de puro asombrosa, parece ficción. Este segundo visionado también me ha servido para darme cuenta de que el trabajo del director Sacha Gervasi no es tan redondo como me pareció la primera vez y que, en ocasiones, se le va la mano con los planos relamidos y el recurso a la lágrima fácil. Con todo, es (sin duda) el estreno del mes y uno de los mejores documentales sobre el cruel, cruel mundo de la música que me he echado a la cara.

Creo que la mejor manera de ver este documental es un astuto programa doble con el Some Kind of Monster de Metallica. Funciona en todos los niveles: Lars Ulrich, quien aparece en el prólogo de Anvil hablando maravillas de la banda, y Steve “Lips” Kudlow podrían ser algo así como las dos caras del rock duro. Mientras que una película narra la implosión (vía terapia de choque) de una banda sobresaturada de éxito, la otra es una crónica en clave humanista de unas personas unidas por unos lazos más fuertes que cualquier contrato millonario. En cierto sentido, y siendo un poco malévolos, podríamos pensar que Some Kind of Monster representa el quimérico Fantasma de las Navidades futuras de la banda canadiense: ¿qué habría pasado si hubieran accedido al estrellato en los ochenta? Todos sabemos que es un camino hasta la cima si quieres tocar rock ‘n roll (dos cincuentones canadienses podrían dar fe de ello), pero Metallica es la prueba viviente de que mantenerse en la cima tampoco es tarea fácil. Por encima de esas consideraciones, ambos son rockumentaries que parecen más bien mockumentaries, hasta el punto de que uno espera encontrarse a Ricky Gervais o a Christopher Guest en los créditos finales. No están allí.

One Comment leave one →
  1. 23/06/2010 5:39 pm

    Es una gran oportunidad para verla en salas, espero no desaprovecharla.

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