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Blockbusters ’10: “Shrek, felices para siempre”

08/07/2010

La flamante edición en dvd y Blu-ray de Toy Story (1995) contiene un extra muy significativo: en él, los responsables de la película cuentan los duros y frustrantes primeros meses de producción, en los que no paraban de recibir notas del estudio (Disney) pidiéndoles que convirtieran al personaje de Woody en alguien más rompedor y adulto. El resultado fue tan desastroso (una película infantil protagonizada por un juguete antipático y rayano en la psicopatía) que John Lasseter tuvo que pedir a los jefazos que le dejaran empezar de cero. Uno de esos jefazos era Jeffrey Katzenberg, que poco después se marchó de la Casa del Ratón con cajas destempladas y se cobró su venganza en el seno de DreamWorks. No es difícil imaginar las notas que debìan recibir los animadores de Shrek (2001), pidiéndoles que su producto fuera lo suficientemente rompedor y adulto.  El resultado fue una cinta ingeniosa y carismática, pero su intención de gustar a los padres tanto como a los niños acabó, a la larga, jugando en su contra: así, Shrek 2 (2004), con su arsenal de referencias pop y chistes políticamente incorrectos, se esforzaba en extremo por seducir al espectador de Los Simpson, en detrimento de unos personajes que iban perdiendo más frescura (o alma) a cada nueva secuela. Shrek, felices para siempre coloca a la saga en una fase terminal: puede que sea la primera película de animación pensada casi exclusivamente para complacer al público de mediana edad, el único capaz de disfrutar con esta oda al conformismo en clave de fantasía épica. Cuesta imaginar los estímulos que podrá encontrar un espectador infantil en un trabajo que parece sumido en la crisis de los cuarenta.

No estamos ante un desastre absoluto, sino más bien ante una franquicia que debería haber sabido dónde parar hace dos secuelas. Así, lo que podría haber sido un reboot interesante para una saga ya amortajada se convierte en una coda superflua, casi un remake en forma de largometraje del corto navideño Shrek the Halls (2007). En suma, poca capacidad de sorpresa para una propuesta que solo encuentra algo de inspiración cuando coloca el foco sobre su estimable galería de villanos. Confiemos, pues, en que esta película cumpla la promesa de su título original y cierre la saga de una vez por todas: con suerte, sus responsables habrán aprendido de sus errores y podrán convertir el anunciado spin-off del Gato con Botas en algo menos rompedor y, bueno, más vivo.


Solo los más incodicionales de la saga podrán encontrar alicientes en una entrega que versa sobre la necesidad de sentar la cabeza y renunciar a uno mismo para encontrar la felicidad.

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2 comentarios leave one →
  1. 08/07/2010 6:08 pm

    Cuando me iba a bajar (esto no lo lee la SGAE, ¿verdad?) Shrek III, escribí en el Ares, sin querer, Sherk III. Hay que ver cómo son los internados rusos, y cómo son de traviesas esas colegialas…

    PD: Ya sé que no aporta nada, pero como anécdota es una metáfora de lo que significa la tercera parte de Shrek: innecesaria, y un producto para pasar el rato, pero sin la satisfacción de las primeras entregas.
    PD2: No, no vi las primeras entregas de Sherk…

  2. Matías permalink
    17/07/2010 12:34 am

    La falta de ideas puede ser desastrozo.

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