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Blockbusters ’10: “Airbender, el último guerrero”

05/08/2010


Ha tenido que llegar su primera (y fallida) superproducción con vocación de franquicia para que nos diésemos cuenta de que, en realidad, el cine de M. Night Shyamalan siempre nos ha contado una misma cosa: el doloroso recorrido del hombre honesto que, en tiempos cercanos al Apocalipsis, no tiene más remedio que convertirse en héroe. Aang, protagonista del excelente (al menos, en su apartado narrativo) anime occidentalizado Avatar, está muy cerca de la Ivy de El Bosque o de Cleveland Heep en La Joven del Agua: el suyo no es un camino de rosas hacia el heroismo incondicional, sino una ruta tortuosa que le obliga a atravesar un proceso de cambio y renovación. Por desgracia, tanto él como el resto de los personajes que componen esta personalísima interpretación del universo Avatar parecen haber perdido todo su carisma en su paso a imagen real. Tampoco ayuda un argumento farragoso y discursivo, con pinta de haber sido el resultado de varios remontajes progresivamente más severos. A la espera de un posible director’s cut que aclare las intenciones originales de Shyamalan, Airbender llega a nosotros como una película lisiada y apaleada por una crítica estadounidense que parece disfrutar crucificando al cineasta con cada nuevo proyecto. No se puede argumentar que este se encuentre al nivel de sus obras mayores, pero ciertamente no es la catástrofe que se nos anunciaba desde antes de su estreno: como una de esas añejas cintas de artes marciales que se doblaban y remontaban para su exhibición en salas occidentales, Airbender contiene no pocas gemas escondidas dentro de un conjunto irregular y poco cohesionado. El virtuoso plano secuencia en la prisión, la fuga de Aang, el clímax místico y cada uno de los duelos (para los que Shyamalan ha acuñado un nuevo tipo de fantasía: hiperrealismo mágico) destacan lo suficiente como para redimir una de las cintas más propuestas del Hollywood contemporáneo.


Un espectáculo visual (en dos dimensiones, por favor) que se ve lastrado por una narración incapaz de hacer justicia al rico universo de la serie original. Aún así, es una de esas raras películas en los que el todo vale menos que la suma de las partes.

2 comentarios leave one →
  1. Apático permalink
    06/08/2010 5:49 pm

    Pobre hombre, que le ponen esta peli a la altura de Dragon Ball

  2. Noel permalink*
    06/08/2010 6:06 pm

    No te voy a negar que aquello era una chorrada aburridota, pero voy a romper una lanza a su favor: creo que el principal problema era que se tomaba libertades con otra serie definida por el talibanismo de sus seguidores. Prefiero Airbender diez veces, sí, pero Dragon Ball no era un insulto al arte. Era, simplemente, una más. Como Eragon.

    Como la tercera de El Señor de los Anillos.

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