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Cuerpos

06/08/2010

¿Por qué relaciono Las joyas de la corona, el último programa veraniego de Telecinco, con el porno? No lo sé. Intentemos averiguarlo juntos.

Programas veraniegos de Telecinco: Oh, sí. Podría utilizar la metáfora del accidente de tráfico: son horribles, pero no puedes dejar de mirarlos. No obstante, no estaría siendo justo conmigo mismo (ni con los programas). Uno puede mirar algo horrible durante un rato, pero tiene que haber algo más si lo mira de forma compulsiva verano tras verano. En 2007, el programa veraniego de Telecinco se llamaba Nadie es perfecto y era, en pocas palabras, un espejo inclemente colocado frente a la supuesta evolución cultural de nuestra sociedad. En más palabras: concurso que enfrentaba a un grupo de participantes guapos —conejitas de Playboy venidas a menos y monitores de gimnasio— frente a un grupo de concursantes listos —aquí no importaba tanto la profesión como la lejanía del canon de belleza Telecinco. Para más información sobre el canon de belleza Telecinco, ver Mujeres y Hombres y Viceversa: esas personas se consideran guapas en el libro de estilo de la cadena—. El programa demostraba todas las semanas que, al parecer, los guapos son tontos y los listos son feos (el primer grupo se enfrentaba a pruebas de intelecto diseñadas para lactantes, el segundo tenía que superar retos físicos progresivamente más humillantes). El conductor era Jesús Vázquez, quien disfrutaba de la exhibición de atrocidades cual Calígula de prime time. Todas las semanas acudía un famoso o famosa que se entretenía haciéndole proposiciones obscenas (y, de hecho, constitutivas de delito en algunos casos) a un concursante del grupo de los guapos. Hacia el tercer programa me di cuenta de algo: los participantes de un bando u otro habían sido reducidos al mero estatus de cuerpos descontextualizados. Trozos de carne. No tenían pasado ni futuro: solo importaba enfrentar sus físicos contrastados en un espacio de noventa minutos. Las joyas de la corona hace gala, desde su misma concepción, de un grado de sofisticación mayor que Nadie es perfecto, pero su esencia es similar: someter a un grupo de cobayas humanas a un perverso juego de humillaciones para recordarnos que, pese a considerarnos sibaritas de la Alta Cultura Televisiva, seguimos siendo incapaces de declinar una oferta para reírnos del paleto, el tonto y el feo. Los programas veraniegos de Telecinco nos dicen más sobre nosotros mismos que tres meses de terapia.

Las joyas de la corona: En Battle Royale (la película y el manga), la sociedad japonesa decidía enfretarse al problema de la juventud terrible de una manera radical: obligar a los adolescentes a pasar por la experiencia bélica, el trauma cohesionador de las generaciones de sus padres y abuelos, para (quizá) enfrentarse a la vida con menos arrogancia. Los que sobrevivieran, quiero decir. En La larga marcha, de Stephen “Richard Bachman” King, el siempre cruel paso de la juventud a la edad adulta se simbolizaba de forma igual de violenta: una caminata a pie por la geografía norteamericana, vigilada por el ejército y destinada a lograr que los adolescentes pasen de odiar a los adultos a odiarse a sí mismos y a sus congéneres. Nuestra sociedad parece haber aprendido de esas parábolas lucidísimas, pero el escenario de representación de la brecha generacional no es una isla ni una caminata, sino la telerrealidad. Generación Ni-Ni (La Sexta), Curso del 63 y Las joyas de la corona son versiones softcore de Battle Royale, en las que adolescentes rebeldes son obligados a combatir entre ellos para lograr un premio con dos niveles: compensación económica y fama líquida (nivel superficial), ingreso como miembro productivo en la sociedad adulta (nivel profundo). El programa presentado por Jordi González ha encontrado en Carmen Lomana su fetiche y mascarón de proa: el hecho de que nadie parezca cuestionarla como sinónimo de glamour y saber estar debería dejarnos perplejos, pero realmente es giro magistral por parte de sus responsables. Lomana es el fantasma de las navidades futuras de quien gane esta suerte de versión posmoderna de My Fair Lady. La prueba de que el Universo Lujo es tan arbitrario como la coreografía de Soy un tsunami.

Porno: Si le quitamos el sexo, ¿qué es el porno? Según Jesús González Requena, autor de El discurso televisivo (Cátedra, 1988), es una forma de narración que conduce “a la construcción de una escena delirante, desnarrativizada y descontextualizada en la que el cuerpo, vaciado de todo secreto, rota toda la intimidad, es incesante e indefinidamente fragmentado, troceado para (y por) una mirada devoradora que lo observa desde el contracampo heterogéneo”. En otras palabras, el porno, como los programas veraniegos de Telecinco, convierte a personas en cuerpos sin contexto para el deleite de un espectador perverso. Las joyas de la corona intenta eliminar todo signo de rebeldía e incorrección (en suma, de humanidad) de doce jóvenes cuyos cuerpos pasan, también, por un proceso de remodelado —maquillaje y estilismo— para adaptarlos al canon de elegancia Telecinco (para hacerse una idea, ver también Mujeres y Hombres y Viceversa). Una de las cosas que más me fascinan del porno es que siempre acaba de manera abrupta: se empeña en plantear una narración en los momentos previos a que las estrellas se quiten la ropa, pero nunca existe un epílogo vestido al plato principal que nos explique cómo acaban esos dos (o tres, o cuatro, o…) personajes la velada. Las joyas de la corona también está destinada a terminar con un money shot, con el ganador o la ganadora recibiendo las felicitaciones de Carmen Lomana tras haberse convertido en una persona convencional, pero no vamos a ver lo realmente interesante: la reincorporación a su ambiente habitual. Eso, quien tenga la suerte de ganar. Los perdedores se enfrentan todas las semanas a un destino que, a priori, parece una salida de tono en un programa tan sofisticado: básicamente, Jordi González acciona con su voz una trampilla por la que desaparecen. Todos los que siempre pensamos que el presentador hubiera sido un excelente villano de la saga Bond estamos de enhorabuena, pero hay algo más. Esa trampilla simboliza el lado cruel de la fama y el glamour (un día estás arriba y al siguiente, simplemente, desapareces) y acaba de convertir a los personajes en simples cuerpos inertes, fragmentados, troceados. Lo que quiero decir es: mirad este vídeo.

10 comentarios leave one →
  1. 07/08/2010 1:06 am

    Jajaja había visto un par de minutos cuando entraron, pero desconocía el modo de “expulsión”.. sería divertido que los dejasen hay abajo durante todo el concurso…, y que para cuando llegue el último se viesen calaveras y tal, jajaja.

  2. 07/08/2010 9:31 am

    Querido Noel. Tres palabras para usted : Granjero busca esposa. Lo peta más que esto, se lo recomiendo.

  3. 07/08/2010 3:17 pm

    “Una de las cosas que más me fascinan del porno es que siempre acaba de manera abrupta: se empeña en plantear una narración en los momentos previos a que las estrellas se quiten la ropa, pero nunca existe un epílogo vestido al plato principal que nos explique cómo acaban esos dos (o tres, o cuatro, o…) personajes la velada”

    En general esto ocurre en cualquier situación romántica en películas y series de televisión: difícilmente sabremos qué pasa después, más allá del desayuno en albornoz.

  4. 08/08/2010 7:32 pm

    lo vi en directo, flipé. jajaj

  5. 09/08/2010 1:38 am

    Creo que lo relacionas con el porno porque esa tía te recuerda a Dolce.

  6. Mazoyk permalink
    09/08/2010 11:49 am

    Joder, Noel. Con textos como éste, le alegra aunque sea un poquito la vuelta al tajo tras las vacaciones de un triste trabajador autónomo como yo. Como siempre, enhorabuena!

  7. 09/08/2010 11:51 am

    Ayer vi el programa por primera vez. Me fascina que la selección de los concursantes sea a través del gusto de Carmen Lomana. A la uniformidad por la exclusividad!

  8. 20/08/2010 10:30 am

    Qué gran artículo! Me he partido de risa leyéndolo xD

  9. Carlos permalink
    31/08/2010 8:26 pm

    Hecho a faltar algún apunte bibliografico o cita de Belen Estaba y de los terminos “cosificar” y “felación”

Trackbacks

  1. 10-11 « Emperador de los Helados

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