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Blockbusters ’10: “Salt”

27/08/2010

Si algo hemos aprendido tras 170 episodios y tres largometrajes de Misión: Imposible es que un espía rara vez es quien parece ser. Salt, que contiene una secuencia con el disfraz más desconcertante del espionaje de ficción reciente, ha extendido su gusto por la doble identidad a su propia realidad fílmica. Me explico: en apariencia, estamos ante un blockbuster firmado por el experto Phillip Noyce, que demostró en El americano tranquilo su dominio de un modelo de cine de espías (acuñado por John Le Carré o el propio Graham Greene) enraizado profundamente en la realidad y, por tanto, con alta probabilidad de gustar a nuestas abuelas. Sin embargo, la película no tarda en arrancarse la máscara ante nuestra mirada estupefacta, demostrando que, en realidad, estamos siendo manejados por un demiurgo en la sombra: Kurt Wimmer, creador de distopías tan poderosas y heterodoxas como Equilibrium o Ultraviolet, inventor del único arte marcial que incluye armas de fuego, guionista en el mismo año de una incómodamente carismática parábola reaccionaria (Un ciudadano ejemplar) y de este intento, quizá no consciente, de llevar hasta las últimas consecuencias el camino abierto por J.J. Abrams en Alias y M:i:III. Así, Salt debería ser interpretada dentro del marco de esa nueva especie (híbrida) de cine de acción nacida después del boom superheroico, capaz de fusionar un modelo de suspensión de la incredulidad cada vez más exigente con el crítico pisaverde y una concepción del género como campo de pruebas para un sentido del humor OTT que, paradójicamente, no encontramos en la mayor parte de las adaptaciones oficiales de tebeos. Nombres como el de Wimmer, Neveldine & Taylor, el Michael Bay de Transformers, Pierre Morel, Doug Liman, Michael Davis o Timur Bekmambetov están revolucionando todo un lenguaje cinematográfico sin que nadie parezca querer prestar mucha atención. Y, quizá, ya vaya siendo hora de añadir a la lista el nombre de la única actriz que ha trabajado con cuatro de ellos.

Angelina Jolie sabía lo que se hacía al pelear por esta franquicia cuando Tom Cruise abandonó el barco: la estrella de acción más importante de nuestros tiempos (con Jason Statham como único aspirante serio a su trono) brilla de manera natural en un papel cargado de contradicciones, ambigüedad y retos físicos. En ese sentido, el muy chiflado segundo acto, en el que Evelyn Salt apenas llega a pronunciar una palabra, es toda una clase maestra: pese a que la película ha perdido su centro moral de un modo más bien insólito, es imposible dejar de mirar a esta viuda negra de movimientos misteriosos (de hecho, podemos establecer una línea directa entre la protagonista de Ultraviolet y ella, pese a que Brian Helgeland reescribiese parte del libreto de Wimmer cuando el personaje cambió de sexo). En cierto sentido, los responsables de adaptar el Red de Warren Ellis se han debido quedar de piedra al comprobar que alguien ya había cogido un concepto similar y lo había llevada hasta sus últimas y más excesivas consecuencias. Salt convierte una premisa anacrónica (los agentes durmientes de la Unión Soviética) en una coartada para llevar el género de espías hacia los terrenos de la ciencia-ficción distópica, el remix consciente de lugares comunes o (en una secuencia especialmente memorable) la ultraviolencia operística. Si debemos ponerle alguna pega a una cinta que convierte el giro argumental insensato en marca de estilo y lleva su delirio conspiranoico hasta límites cercanos a la abstracción, esa es Phillip Noyce. El director se muestra más que solvente en las secuencias de acción y se deja llevar en unos flashbacks casi oníricos, pero ahora que Salt ha mostrado sus verdaderas cartas, necesitamos un cineasta capaz de sincronizar su estilo con las hipérboles narrativas de una franquicia dispuesta a asesinar el recuerdo de Jason Bourne por la vía de la sobrecarga de estímulos.


Por utilizar un símil que todos entendamos, Salt es un episodio de Alias al que le han dado LSD y le han dicho que puede volar. La propuesta más imprevisible, acelerada y, para qué andarse con medias tintas, majara del verano.

4 comentarios leave one →
  1. 27/08/2010 11:22 am

    Pues no estaba muy convencido de ir a verla, pero a mi chica le hacía gracia y me acabas de convencer para pasarme a la primera de cambio.

  2. Noel permalink*
    27/08/2010 1:31 pm

    Creo que esta es una de esas películas que los comentaristas jamás me van a perdonar que recomiende (aún recibo cartas amenazadoras por Domino y Airbender), pero ADELANTE.

  3. 27/08/2010 1:43 pm

    Piensa que soy fan acérrimo de Alias y disfruté mucho con MI3, Transformers (la 1, la 2 no tanto) y con Wanted.

  4. 27/08/2010 4:12 pm

    Pues no seré yo quién ponga peros a tu opinión. “Salt” es, precisamente, todo lo que has dicho y tal y como lo has dicho.
    Tiene toda la solvencia en thrillers de acción “con rusos” de Phillip Noyce, una enorme presencia en pantalla de Angelina y unos girps argumentales que se van acercando al delirio conforme avanza la película. Un blockbuster francamente entretenido.

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