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Fragmentos de lecturas #1

27/09/2010

Hay días en los que uno, ya sea por obligación o porque las cosas vienen así, tiene más tiempo para leer que para escribir. En esos días, este blog se ha prometido a sí mismo no descuidar sus obligaciones para con los lectores. En otras palabras: esta nueva (sub)sección nace para que vosotros también seais partícipes de fragmentos especialmente brillantes que he leído a lo largo del día (o de la semana). Por aquello de compartir, y porque quedármelos solo para mí sería mezquino.

1) La sociedad española en sus anuncios, artículo publicado por Grace Morales y Galactus en el (magistral) número 41 de Mondo Brutto:

«DÓNDE VIVE LA GENTE DE LOS ANUNCIOS. (…) Las casas, perdón, los hábitat, los espacios, son más parecidos a los dodecaedros que diseñaba Buckminster Fuller o a las mansiones esféricas de Wilhelm Reich. Aunque lo más normal es el chalet de dos plantas con jardín y nadie en 20 kms a la redonda, o bien ese loft de famoso que se alquila precisamente para estos menesteres, con cocina de cien metros cuadrados a lo Las que tienen que servir. Unas cocinas en las que solo parece vivir un gato, un niño y una modelo que simula cocinar en lo que parecen los hornos de un hotel. Los salones son también amplios, mucha luz, mucho espacio, muchos muebles inteligentes, en fin, un sitio para que se sientan como en casa el niño, el gato, la modelo y el gay. Los baños, siempre fabulosos, enormes, con las últimas prestaciones en domótica, donde se puede reunir la familia de antes, la del gay y el gato, o bien otro tipo de habitantes, como la casa de las modelos de Tenn Limpiahogar, o el edificio de las modelos de Special K».

2) V., de Thomas Pynchon:

«Para los que se fijan en este tipo de cosas, hacia el final del primer periodo de la presidencia de Eisenhower, habían comenzado a aparecer banderitas brillantes, que ondulaban valientemente en medio de la gris turbulencia de la historia señalando que una nueva e impar profesión iba ganando ascendencia moral. Allá a principios de siglo, el psiconálisis había usurpado al sacerdocio el papel de padre confesor. Y ahora, quién lo hubiera dicho, parecía que el analista iba a su vez a ser destronado por el dentista (…) Parecía, de hecho, que apenas se había producido más que un cambio de nomenclatura. Las citas del dentista se convertían en “sesiones”. Las manifestaciones profundas que se hacían sobre uno mismo se hacían preceder de un “Mi dentista dice…”. La psicodoncia, como sus predecesoras, desarrolló su argot propio: a la neurosis se la llamaba “oclusión defectuosa”; a los estadios oral, anal y genital, “dentición caduca”; al ello, “pulpa” y al superyo, “esmalte”».

3) David Lynch. Claroscuro americano, de Andrés Hispano:

«Metáforas, alusiones, alegorías y referencias de todo tipo son parte esencial de su escritura. Parece como si Lynch sembrara de misteriosas claves toda la superficie y estructura de sus obras, en espera no de alguien las descubra y halle un significado último y definitivo, sino, más bien al contrario, de provocar una particular tensión en quien disfruta ante una pantalla tan plagada de enigmas como la vida misma».

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  1. xarman permalink
    27/09/2010 11:22 pm

    El nº1 lo veo muy lógico, el 3º muy sabio y el 2º no lo he entendido.

    A mi esta semana me ha tocado leerme “el árbol de la ciencia” de Pio Baroja y me he desintoxicado con algún cuento de Lovecraft.

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