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Sangre inocente

25/10/2010

Empecemos poniendo las cartas sobre la mesa: este bloguero es una de las cinco personas que no supieron apreciar Let the Right One In, la película de Tomas Alfredson que envolvió a la cinefilia internacional en un verdader maelstorm de piropos y parabienes. Estoy absolutamente seguro de que el problema no era de la obra (delicada, elegante y, en algunos momentos, verdaderamente notable), sino de un espectador al que le escamaban los exagerados esfuerzos que todos sus responsables hacían para alejarse del género de terror. En otras palabras: Let the Right One In me pareció una película de terror pensada para gente a la que no le gustan las películas de terror, un cuento de vampiros que, avergonzado de sí mismo, aspiraba a algo supuestamente más noble.

Ha tenido que llegar Matt Reeves, que debutó hace un par de años con la excelente Cloverfield, para rodar una adaptación  de la novela de John Ajvide Lindqvist que, pese a sus evidentes deudas con la película de Alfredson, me hace experimentar el gozo que todo el mundo experimentó la otra vez. Para empezar, el sello de la resucitada Hammer y la propia sensibilidad de Reeves nos aseguran, desde la primera secuencia, que ahora sí estamos ante un cuento de vampiros orgulloso y autoconsciente del género al que pertenece. La relocalización de la trama en el Nuevo México de 1983 contribuye, además, a crear una atmósfera verdaderamente malsana y, como me chivó Nacho Vigalondo, muy en consonancia con el universo de Stephen King, cuya monumental Salem’s Lot debió de ser una de las principales referencias de Lindqvist. El infame discurso de Reagan sobre el “Imperio del Mal”, que Reeves tiene la audacia de colocar en el prólogo, nos da una pista sobre el entorno cruel y paranoico en el que Owen (Kodi Smit-McPhee) está atrapado. Aunque sería más correcto decir que está aislado herméticamente: su madre es una abstracción a la que nunca le vemos el rostro, su padre es una voz al otro lado de la línea telefónica, su única compañía son los adultos extraños y perturbadores a los que espía. No es de extrañar que uno de los mayores cambios que ha introducido el remake sea convertir al Padre (Richard Jenkins, maravilloso como siempre) en un explícito psycho killer, porque el propio Owen —con su careta, su afición a las navajas y su victimización en la escuela— es uno en potencia.

Todo el que pretenda acusar a Reeves de aprovechar el tirón de la última sensación europea para aportar algo de sofisticación al cine de terror norteamericano está más que equivocado. El guionista y director de Let Me In ha hecho una película personalísima, casi un trabajo de amor con notas autobiográficas y una capacidad sorprendente para captar la belleza intrínseca del horror (y con menos aspavientos que la película original, hay que decir). Smit-McPhee y Chloë Moretz están portentosos a la hora de representar eso tan complejo, doloroso y puro que llamamos “primer amor”, que suele coincidir con el momento en que nos damos cuenta de que el mundo, como sugiere el desolador broche de esta historia, tiene dientes y puede morder.

Let Me In (2010) Director y guionista: Matt Reeves. Intérpretes: Chlöe Moretz, Kodi Smit-McPhee, Elias Koteas, Richard Jenkins. Fotografía: Greig Fraser. Música: Michael Giacchino.

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4 comentarios leave one →
  1. 25/10/2010 11:03 pm

    Tengo muchas ganas de verla, el film de Alfredson me encantó. Las crónicas americanas hablan de un film íntimo que lleva toda la esencia del original. La doble lectura de esta frase es que se puede sobreentender un fusilamiento al uso. Estoy seguro que la ambiguedad de Eli en este film es menos latente, pese a los posibles pequeños cambios, estoy seguro de que ha salido una obra digna, algo que tu corroboras. Me gusta tu visióny también la foto de Elli-Moretz (te la cojeré cuando la vea y cuelgue mi crítica).

    Un saludo, no se cómo he llegado aquí pero esta bien, te dejo el enlace a mi blog por si te apetece pasarte. http://elantepenultimomohicano.blogspot.com/

    Emilio Luna.

  2. Noel permalink*
    26/10/2010 10:51 am

    Gracias, Emilio. Me interesa conocer la opinión de los amantes de la original, a la que yo (desde mi posición externa) creo que trata muy bien, sin banalizar sus aciertos en ningún momento. Es mérito de Reeves el hecho de haber cambiado la planificación de dos secuencias clave de la peli de Alfredson (la excursión a la nieve y la piscina), consciente de que no tiene sentido mimetizar éxitos ajenos.

  3. 27/10/2010 8:54 pm

    A mi también me gustó mucho la original, de hecho me parece la mejor película del año pasado. Y aún no he visto esta versión, y no me llamaba demasiado tras leer que, aunque era parecida a la original no llegaba al mismo nivel. Sin embargo, tu crítica me hace repensarme el si verla o no. Seguro que la veré. Además Chlöe Moretz ya apuntaba maneras de buena actriz en la divertida “Kick Ass”, mientras que Kodi Smit-McPhee no lo hacía mal junto a Mortensen en “La Carretera”.

  4. 31/10/2010 11:35 pm

    Completamente de acuerdo. Reeves elimina la parsimonia atorrante del original y le da mucha más fluidez al conjunto, dejando intacta la sutileza y la dinámica casi muda de las relaciones. Cosa nada fácil.

    Tal vez veo menos diferencia cualitativa entre las dos, pero la de Reeves me parece indudablemente superior. Este es el camino a seguir de los remakes americanos, y es una lástima que por el batacazo en taquilla de esta no se den cuenta.

    Saludos.

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