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No siempre puedes conseguir lo que quieres

24/11/2010

Joe Hill es esa rara avis que tanto parece estimularnos: el escritor que es, en realidad, una estrella del rock. No una crepuscular como la que protagonizaba su primera novela (la prometedora, pero irregular, El traje del muerto), sino una en ciernes, disfrutando de unos comienzos rabiosos y llenos de cruda energía punk, como la que (sin ir más lejos) tuvo su padre antes de convertirse en un clásico norteamericano —y lo digo tranquilamente—. Su último trabajo, Cuernos (ed. Suma de Letras), se abre con una broma privada que no cobrará sentido hasta más adelante: un código morse en la cara interior de su cubierta que, convenientemente traducido, forma la frase “Pleased to meet you, hope you guess my name”. Lo que Hill ha hecho en esta prodigiosa novela ha sido, precisamente (y como reza el título de su capítulo final), contarnos el evangelio según Mick y Keith, o sincronizar una ambición temática orientada hacia la reflexión teológica con una estructura acelerada, virtuosa, llena de saltos sin red y propulsada por un tejido de referencias pop (con los Stones a la cabeza) entendidas como recurso narrativo en lugar de como ornamento.

La sombra del padre es alargada, así que Hill ha tenido que cargar con una comparación/lugar común especialmente odiosa (y que yo mismo, maldita sea, he utilizado en alguna ocasión): Cuernos es la versión postpunk de It. En realidad, se trata de una narración inteligentísima que se encuentra interrumpida por dos interferencias que son, alguna manera, complejos ejercicios de estilo. El primero de ellos es un flashback que, lejos de la digresión narrativa, acerca la historia a un territorio similar al de El cuerpo (o Cuenta conmigo, si lo preferís). La segunda es, sencillamente, una novela corta de Jim Thompson encajada de manera brillante en el discurso de la narración principal. Hill cuenta muchas cosas en esta historia de terror invertida, quizá demasiadas: un romance trágico para tiempos horribles, un metarrelato sobre la responsabilidad del escritor, un tratado sobre la blasfemia como mecanismo de supervivencia, una mirada torva a los rincones oscuros del alma, un manual para alcanzar la redención a través del pecado… Pero, por encima de todo, es una buena historia. Una gran historia, de hecho, narrada con un pulso y una capacidad de atrapar que solo posee la auténtica literatura popular. Es posible que Hill quiera ser algo más que eso, pero recordemos lo que dice el evangelio: “No siempre puedes conseguir lo que quieres / Pero, si lo intentas, es posible que descubras que a veces consigues lo que necesitas”.

Amén.

2 comentarios leave one →
  1. 24/11/2010 2:03 pm

    Siempre me ha fascinado esa canción y esa estrofa de sus Majestades.

    También me hizo gracia en su día este homenaje maximalista de Trans Am:

    http://pitchfork.com/reviews/albums/8133-you-can-always-get-what-you-want/

    Y el libro por supuesto va al “shopping basket” de estas Navidades….

  2. Sigfrido permalink
    24/11/2010 6:37 pm

    Pues a mí también me había convencido, la verdad es que ya lo tenía apuntado, pero esto acelerará su compra sin dudarlo, de hecho puede caer hoy… ejem…

    La verdad es que Joe Hill está resultando ser tremendamente interesante, no me canso de recomendar sus relatos cortos y todos los que se los leen alucinan.

    Voy a por él!!

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