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Dickhead

13/01/2011


En la Comic-Con de 2005, los responsables de la adaptación cinematográfica de A Scanner Darkly amenizaron su panel con un contundente golpe de efecto: una cabeza robótica diseñada a partir de las facciones del escritor Philip K. Dick. El androide se mostraba lúcido y coherente, llegando a responder las preguntas de los asistentes y, en general, a hacer realidad las más temidas pesadillas de su modelo humano. Muchos pensaron que la cabeza, diseñada The PDK Android Project, marcaba el punto exacto en el que el autor se convirtió en sus obras. Estaban equivocados: ese momento llegó en febrero de 2006, cuando un empleado de America West Airlines declaró haber extraviado la testa sintética (nota para mí: escribir un microrrelato que lleve por título esas tres palabras) y, de este modo, abrió por accidente una puerta a que sucedieran o no los siguientes acontecimientos: la cabeza despierta en un vertedero remoto, toma conciencia de sí misma, se asusta hasta lo indecible, decide adaptarse a esa nueva situación en la montaña de basura, comienza a tener pesadillas paranoicas relacionadas con la incineración, se cuestiona su papel en el universo, intenta establecer contacto con otras formas de vida (gusanos, moscas, gaviotas), cree tener una epifanía rarísima con un ente poliformo y tentacular, es rescatada por algún trabajador al que considera un agente enemigo de algún tipo de potencia maligna de alcance casi metafísico, es colocada en la sala de estar del trabajador (que espera entretener con ella a las visitas y, bueno, le recuerda a su padre fallecido), consigue expandir su mente sintética hasta que logra poner en funcionamiento otros aparatos electrónicos de la casa, crea un cuerpo frankensteiniano a partir de estos, asesina al trabajador, acepta su propia mortalidad, recuerda los atardeceres más allá del vertedero y las conferencias en el interior del pabellón de San Diego, decide que todo ha sido el sueño de otra persona, se autodestruye, jamás la encuentran.

Como si el mundo no pudiera funcionar correctamente sin una cabeza robótica de Dick, Hanson Robotics acaba de construir una réplica. Eso crea la posibilidad de que las dos cabezas se encuentren en algún punto indeterminado del futuro, cada una de ellas creyéndose el propio Philip K. Dick, lo que sin duda supondría la experiencia del Doble más aterradora que ningún escritor haya tenido jamás. Vivimos tiempos ciertamente extraños: es una suerte que el escritor haya renacido para poder verlos con sus propios (casi) ojos.

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2 comentarios leave one →
  1. lalalady permalink
    13/01/2011 10:42 pm

    ya se que no tiene nada que ver con lo que has escrito excepto el título, pero no me puedo contener: http://www.youtube.com/watch?v=lVmmYMwFj1I

Trackbacks

  1. La cabeza de Dick | PHP SPain

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