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La perversión

01/02/2011


Imposible escribir un post sobre el affaire Vigalondo cuando todo lo que podría decir sobre él está contenido aquí y aquí. Imposible, por otro lado, quedarse callado cuando uno contempla perversiones como esta noticia de Libertad Digital, en la que se afirma que “este actor y director parece no haber leído el testimonio de los supervivientes de aquella barbarie”. El tweet original de Nacho ha acabado convirtiéndose en un lienzo en blanco donde cada uno ha proyectado lo peor de sí mismo, siempre sin entender (o sin querer entender) la intención. Quizá ya intuíamos que el humor metalingüístico está lejos de haber calado en cierto tipo de público, pero lo que realmente nos ha sorprendido es la falta de escrúpulos de algunos profesionales a la hora de aprovechar la estulticia para sus propios fines. Al final, lo que está en juego es algo tan sencillo (y tan jodido) como los límites de la risa.

Preguntémonos, pues, qué debemos hacer para que esto no nos vuelva a pasar. Cuando Springfield está a punto de ser arrasada por un meteorito, Moe lo tiene claro: “¡Quememos el observatorio para que esto nunca nos vuelva a pasar!”. No creo que la solución aquí sea quemar Twitter, o (más concretamente) cercenar el humor en Twitter. Cada mañana me encuentro en mi timeline con decenas de chistes profundamente agresivos o incorrectos que me dan la vida: no los cambiaría por nada. El problema es que otro usuario puede leer esos mismos chascarrillos (inocentes desde su evidente distancia irónica) y sentirse indignado: quizá haya que empezar a explicar cosas que algunos damos por hecho. De adolescente, me sorprendió muchísimo la polémica que suscitó el Todas putas de Hernán Migoya: no me cabía en la cabeza cómo un mindundi de quince años como yo entendía la diferencia entre autor y narrador mejor que decenas de políticos adultos. Los chistes sobre el nazismo que puntúan la obra Politics, de Ricky Gervais, nos podrían llevar a pensar que el público del cómico británico está mejor educado en el humor que el nuestro. Quizá la solución para que esto no nos vuelva a pasar sea, pues, la educación: sin una indignación previa, no hay munición que haga posible la posterior perversión.

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18 comentarios leave one →
  1. Mycroft permalink
    01/02/2011 6:09 pm

    Es un debate un poco más complejo de lo que se está planteando por ahí. Defiendo a ultranza ese humor políticamente incorrecto, pero por otro lado, tengo a Vigalondo por alguien lo bastante perspicaz para saber en que mundo vive, y de ahí a que me parezca todo un gesto calculado, una shit storm premeditada de publicidad negativa, pero publicidad al fin y al cabo, una campaña viral.

    Legítimo, pero no exactamente una persecución tipo Lenny Bruce. Por otra parte, algunos twits de defensa me llevan a pensar que algunos defienden a Vigalondo porque es “uno de los nuestros” sea lo que sea esto, por simpatía: ¿Haríamos lo mismo, harían lo mismo, por alguien que hiciera el mismo uso del humor negro, pero que nos pareciera antipático, o directamente despreciable?

    Es un tema un tema interesante. Porque va más allá. ¿Está bien que un judío haga humor sobre el holocausto? Precisandolo mejor ¿Está mejor visto que que lo haga un gentil? Y esto conecta con el tema conexo de criticar las acciones políticas de un gobierno determinado del Estado de Israel, y ser tachado de antisemita. Semejante a la diferencia que usted establece entre autor y narrador.

    Por otro lado, quizás el mayor reparo que tengo, es que no me hace gracia. Quiero decir, no critico el humor negro, sino la calidad del chiste. Por eso ando un poco agotado con el tema. Por eso, y por tener que defender el derecho a decir lo que sea, pero no a la persona que lo dice, ni lo que dice, al estilo volteriano. Y por intuir que a otros no los defenderían a capa y espada, por ser de los “fachas”, o por cualquier otra antipatía asociada.

  2. Noel permalink*
    01/02/2011 6:15 pm

    Está bien, explicaré el chiste (¡¡mire lo que me ha obligado a hacer!!):

    La idea de que alguien aparentemente normal es, en realidad, un chiflado al estilo del Franz Liebkind de “Los productores”, que espera a tener un público lo suficientemente amplio en Twitter para “lanzar su mensaje”, que es una insensatez y una chifladura. La idea de que su Twitter fuera un absurdísimo plan secreto para llegar a ese momento. Fin del chiste. Pasemos al siguiente.

    No entiendo qué quiere decir con el último párrafo de su comentario: este chiste es de una candidez absoluta, lo que cuente quien lo cuente.

  3. Mycroft permalink
    01/02/2011 6:46 pm

    Pues pienso que no es tan fácil. Eso quiero decir en el último párrafo. Pienos en el caso Celine, que era efectivamente nazi. ¿Habría que expurgarlo? ¿Deberíamos quemar sus libros? Usted pide una distinción entre narrador y autor. Yo niego la mayor. No tengo por qué saber quien es el autor. De Vigalondo solo sé los datos que el mismo Vigalondo proporciona, entre ellos una entrada de twitter que es evidentemente broma, pero que alguien menos avisado puede tomarse en serio.

    Es evidente la reacción histérica de los escandalizados. Lo que no me parece tan evidente, es la reacción de los defensores. Ustedes conocen el medio. Es como quejarse de las ondas en el agua después de tirar una piedra a un lago.

    Con mi último párrafo: Si el chiste lo hace por poner un ejemplo, un histórico ex dirigente franquista, y luego precisara que era broma, ustedes serían los primeros en no distinguir autor y narrador, porque todos partimos de prejuicios y apriorismos. Y no puede ser de otra manera, porque nos falta información para formarnos una idea precisa. La idea del personaje mediático siempre deambula como un fantasma a la hora de reconstruir la realidad en nuestra cabeza.

    No todo el mundo tiene la misma información acerca de quién es Vigalonodo. No es tan famoso, muy a pesar de estas boutades.

  4. Noel permalink*
    01/02/2011 6:59 pm

    Le concedo que hay ocasiones en las que el autor importa. Por ejemplo, el tuit de Bisbal sobre las pirámides de Egipto: si eso mismo se lo leo a otro, pensaría que está ironizando sobre el asunto. En cambio, sabemos que Bisbal habla en serio… porque es Bisbal.

    Intento imaginarme que el tuit de Vigalondo lo escribe alguien desconocido para mí que acaba de llegar a los chorrocientos followers. Uno de mis contactos lo retuitea y yo lo leo. Igual es que ya tengo mucho callo en esto de Twitter, pero lo último que me imaginaría es que el autor habla en serio. Más que nada, porque nadie en su sano juicio utilizaría Twitter para expresar una opinión así, de esa manera. ¿Usted se imagina al hipotético ex dirigente franquista expresándose en estos mismos términos por Twitter? Me cuesta muchísimo. Por eso pienso que el caso de Bisbal/pirámides y el de Vigalondo/holocausto no son comparables.

    En cualquier caso, creo que nos estamos deteniendo en una cuestión que no es la más grave de todo el asunto…

  5. Mycroft permalink
    01/02/2011 7:08 pm

    Solo digo que los Dionisio Ridruejo y los Vizcaino Casas de turno también tendrían su sentido del humor. Digamos que doy un poco la vuelta al asunto y me pregunto que harían algunos en ciertos casos frontera o límite…

    Y la broma la entiendo a nivel intelectual, pero sigue sin hacerme gracia. Tal vez perdí parte de mi capacidad para reirme del asunto cuando hice mi trabajo de fin de carrera sobre los neonazis valencianos.

    Por otra parte, cuando el genial Keith Moon quería ser gamberro, y epatar, y provocar, y se vestía de nazi, y salía por ahí en un gesto evidentemente pendenciero, de bas taste y de humorada, lo hacía sabiendo perfectamente que si se encontraba con la versión de barrio de los inglorious basterds le partirían la carita. Lo asumía y ya como parte de la operación, parte de la diversión.

    Yo solo digo que había que “asumir” el golpe mediático, que era esperable. No digo que no haya histeria, y buen rollismo, y mojigatería, e hipocresía, o falta de humor.

  6. 01/02/2011 11:25 pm

    Gracias, sobretodo, por tratar de hablar de ello serenamente. Como bien dices, alguien ha calentado y apretado tuercas dónde a lo mejor no había que apretar tanto. El humor debe ser gamberro y debe haber una moral de la que burlarse. De todos modos… me quedo a medias con lo de Todas putas. Tendré que hacer un poco de googling a ver qué encuentro. ¿Nos dejaron a todas de putas? ¿Qué hago? ¿Me río… o me indigno? 😉

    • Noel permalink*
      02/02/2011 6:41 pm

      Se trata de una recopilación de relatos que, a la manera del David Foster Wallace de “Entrevistas breves con hombres repulsivos”, ponen en evidencia algunos comportamientos masculinos aberrantes con respecto al sexo opuesto. El primer cuento es la narración en primera persona de un criminal pervertido. De repente, ciertos políticos pusieron el grito en el cielo porque, al parecer, no tienen clara la diferencia entre autor y narrador. En otras palabras: pensaron que era el propio Migoya quien hablaba, y no un personaje de ficción. La polémica se tradujo, como casi siempre en estos casos, en una buena tonelada de publicidad gratis para la novela.

  7. Frost permalink
    02/02/2011 12:10 am

    Oigan, Céline NO era nazi…

  8. Yogur permalink
    02/02/2011 12:19 am

    Y ponerse de avatar de twitter una imagen de Hitler, es tambien parte del chiste? A mi se me escapa…

  9. dunyayi permalink
    02/02/2011 12:33 am

    Lo que pasa es que la gente está de una literalidad que asusta. ¿Saben lo que significa la palabra “ironía”? ¿Se les ha ocurrido pensar que es posible que con una afirmación así lo que pretende el autor es parodiar a los que efectivamente dicen eso, pero en serio?

  10. Henrique permalink
    02/02/2011 1:11 am

    Yogur: Vigalondo no se puso imagen de Hitler en Twitter. Se puso una imagen de este cartel:

    Que es evidentemente una coña con respecto a como se le estaba acusando de algo de lo que precisamente se estaba mofando.

    Y en el caso de que se pusiese, sin más, una imagen de Hitler… ¿no le dice el propio contexto que es una manera de provocar y por tanto, no está apoyando el nazismo si no burlandose de las acusaciones de nazi? Es que parece mentira que haya que explicar esto.

    Últimamente no hago más que acordarme de dos capítulos de sitcoms: el primero, de “Senfield”, con Jerry conociendo a un dentista que se acababa de convertir al judaísmo para poder hacer chistes de judíos sin ser acusado de antisemita… el segundo, por supuesto, de “Curb your enthusiasm”, con Larry David silbando una canción de Wagner y siendo acusado de antisemita… cuando Larry es judío.

    No puedo dejar de pensar que la cosa es buscar algo con lo que ofenderse:

    – ¡Has negado el holocausto!
    – Oye, que era una broma…
    – ¡Entonces estás haciendo bromas de mal gusto!
    – No hay nada de malo en ello…
    -¡No deberías hacer bromas de mal gusto porque la gente te toma en serio!
    – Pero… si siempre he hecho bromas de mal gusto…
    – ¡Será una campaña publicitaria!
    – Que no, que no estoy promocionando nada…
    – ¡Pues entonces estás negando el holocausto!
    (repetir bucle)

  11. 02/02/2011 3:10 am

    Mycroft, los defensas que salen (o salimos) a defender a Vigalondo partimos de una determinada comprensión del chiste. Esa comprensión se basa en una cantidad importante de datos que poco o nada tienen que ver con la “persona Vigalondo”: El propio texto del tuit es el primero, el segundo es el contexto en el que ese chiste sucede (La cuenta de Vigalondo es el contexto, por sus anteriores tuits) El tercero (creo que en menor medida) es la imagen pública de Vigalondo.

    Esos datos: Texto, contexto en el que se sitúa, biografía pública se deberían aplicar siempre. Su aplicación determina que el texto me haga gracia o no. Si me hace gracia, alegría. Si no me hace se me abren muchos caminos: Pasar del tema, cabrearme mucho, responder con un tweet, responder con un comentario en un blog… Y mi hipotética respuestas genera otras. Correcto, esos es la comunicación pública.

    Lo que se defiende aquí no es el derecho a escribir (Nadie le ha dicho a Vigalondo que se calle) sino más bien como lo sucedido revela, al menos, tres problemas:

    1.- Una determinada comprensión erronea del chiste ( Si, esto no es opinable, el chiste puede no hacer gracia, pero funciona en un sentido y en ningún otro. El sentido lo ha explicado Noel antes)
    2.-Una determinada concepción de la responsabilidad y la palabra pública. Si yo hago ese chiste, no pasa nada. Como lo hace Vigalondo si pasa. Esta percepción se sostiene sobre la base de que el léctor de Vigalondo es imbécil. El problema no es que yo entienda el chiste de una determinada manera, sino que creo que otros pueden entenderlo en otra porque la palabra de Vigalondo “vale más” a los oídos de los tontos. Esa idea de proteger a los idiotas a mi me preocupa, porque creo que sobre ella se construye el totalitarismo.
    3.-Una determinada utilización de esa palabra pública por parte de los medios de comunicación. Primero para poner en cuestión lo que se considera una noticia y lo que no. (Mi explicación particular parte de la precariedad en el empleo de los periodistas. Es mucho más barato construir una noticia a partir de un tweet, o de otras noticias, que investigar. El blog Trending Topics de “El País” habla sobre tweets y cada artículo lleva una elaboración muy cuidada. Trabajo periodístico, vamos)
    En segundo lugar porque de pronto Vigalondo es un puching ball en la pelea entre”grupos mediáticos”.

    Todas estas cosas hablan de las consecuencias de la comunicación pública en el contexto en que vivimos y habla bastante mal. Si aplicamos el ejemplo “Bisbal” a los elementos dichos anteriormente verás que funciona exactamente igual

    1.- Lo que ha dicho el tweet- Una reflexión profundamente superficial a partir de una mirada turística sobre la realidad.
    2.-El contexto en el que se ha dicho: Un conflicto muy violento con el que, en general, se está deacuerdo. Bisbal expresa una de las pocas opiniones contrarias al conflicto desde una perspectiva ni irónica ni crítica con los demás, sino como si fuera el sentido común.
    3.- La biografía de Bisbal: Aquí cada uno la entiende de una manera, claro. Principalmente porque es mucho más famoso y la posición ya está construida de forma más general.

    Pero estoy casi seguro de que si Bisbal hubiera dicho algo que realmente expresara el sentido común, no se le estaría criticando, por mal que pueda caer. En cualquier caso, para un montón de gente en Twitter la biografia de Bisbal pesa mucho más que lo anterior y lo defienden a muerte y defienden que no se le critique por lo que ha dicho (Sin importarles lo que ha dicho, sino más bien lo que Bisbal significa para estas personas)

    Lo más importante de todo es que nadie, jamás, considerará preguntarse como va a afectar ésto a la carrera de Bisbal, no habrá artículos, periódicos, etc. Hablando del tema, nadie le preguntará si Sony (o quién sea que sea su compañía) le ha dado un toque.

    El motivo, creo, es porque Bisbal con sus declaraciones no violenta realmente ningún límite. No aparece (ni para sus fans ni para sus críticos) en un “otro lugar”, sino en el que todo el mundo espera. Un franquista que hace un chiste sobre el holocausto también está dónde se le espera. Generaría reacciones a favor y en contra, como cualquier comunicación pública, pero no “polémica” o al menos no ésta y no así.

    Pero Vigalondo ha desvelado una posición mucho más ambigua. No la del tío que cree en el Holocausto, sino la del tío dispuesto a desafiar la posición que se tiene de él y que no se fija sobre criterios preestablecidos. En fin, como en su cine, un señor que no se lo pone fácil al espectador y/o al léctor. Y lo que se está juzgando en realidad es eso. “Oiga, sea un progre del grupo Prisa como es debido” “Oíga, sea un provocador como nos gusta” “Oíga, sea un cineasta y hable de cine”, etc.

    Pero también es cierto que la excusa nos sirve para avanzar en el debate sobre los límites del humor y, quizás, mover un milimetro esos límites.

    Ale, no me extiendo más.

  12. Noel permalink*
    02/02/2011 6:34 pm

    Es probable que el gran problema de fondo sea que aún no sabemos qué demonios es Twitter. No lo saben ni sus propios responsables, como confesaron en un reportaje que les hicieron en la revista Wired. Tienen clara su función inicial (herramienta de microdiario), pero no en qué se ha convertido.

    Existen usuarios que entran en Twitter para contar exactamente lo que están haciendo, pensando o comiendo. Pero otros utilizan lo utilizan como herramienta de creación: cuentas falsas de personajes públicos, por ejemplo. O de personajes de ficción. Cuando el gran público empiece a tener claro que un tuit de Nacho Vigalondo en el que se lea que el Holocausto fue un montaje no quiere decir lo que una interpretación estricta de esas palabras sugiere, habremos avanzado. Sería como enmendarle la plana a Santiago Segura porque su Torrente tiene ideas racistas, para entendernos.

  13. citizenchase permalink
    02/02/2011 6:50 pm

    Lo políticamente correcto se ha convertido en el blasón de algunos. Llama la atención que Libertad Digital se rasgue las vestiduras por un chiste sobre el Holocausto cuando su “humor” (los chascarrillos de Frodo Losantos, el Sheriff Herrero o “Big Pussy” Vidal) banaliza temas polémicos (homosexualidad, inmigración, nacionalismo) del mismo modo.
    Da pena ver las reacciones de algunos energúmenos, pidiéndole a Vigalondo que se atreva a hacer chistes de ETA (yo he oido miles de chistes de Irene Villa, etc.. y no me he tirado al monte con una escopeta) o acusándole de nazi, ignorante o imprudente, alegando que se aprovecha de su posición destacada en el mundo de la cultura para hacer gamberradas.
    Yo creo que el humor no debería tener barreras y he entendido los tweets de Vigalondo como lo que es, una muestra de humor negro y una provocación a todos aquellos trolls de la red que disfrutan insultando (el que se pica ajos mastica) porque creen que así tienen más razón, evidenciando que en internet el nivel de estupidez aumenta exponencialmente en relación al mundo real.
    En EEUU la NBC prohibió a Ricky Gervais empezar la gala de los Globos de Oro vestido de Hitler (luego iba a decir que el traje se lo habia regalado Mel Gibson) pero permitió a 30 Rock sacar en su último episodio a un “tío” de este actor diciendo lo mismo que puso Vigalondo en twitter, claro no es lo mismo millones de personas que los 4 gatos que vemos 30 Rock. Si Vigalondo no fuera tan famoso (50000 seguidores) por ser tan buen director de cine y fuera un mindundi como yo casi nadie se habría ofendido.
    Siento hacer un comentario tan largo. :-S

  14. Mycroft permalink
    02/02/2011 10:56 pm

    Pues para mi el principal problema es ese continuo referirse a Gervais, a Family Guy, etc… de algunos.

    Yo defiendo el derecho de Vigalondo, qué menos, pero…como podría defender el derecho de Arévalo a hacer chistes sobre retrasados, para entendernos. Sin entusiasmo, sin que me haga gracia, y alucinando con que algunos aplaudan el supuesto valor de la performance vigalondiana como un clamar que el emperador está desnudo, como si V. no conociera a los media, como si no viviera en connivencia con ellos, como si le puediera sorprender el buenrollismo, como si fuera algo novedoso.

    Ustedes quejándose de El mundo, es como los naturalista quejándose de que un león ruja, de que un tiburón muerda, o de que el agua moje.

  15. Mycroft permalink
    02/02/2011 11:20 pm

    En fin mi actitud es un poco una exhortación. No a Vigalondo. A ustedes. Dejen de LLORAR. no me sean llorones. O Vigalondo es un enfant terrible, en cuyo caso poco importa lo que digan de él, es más, cuanta más mierda mejor, quien quiera y pueda comprender comprenderá, pero sin posts explicativos ni ostias, o vigalondo no es el lenny Bruce que ustedes pintan.

  16. 25/05/2013 6:04 am

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