Skip to content

El amor, los niños de África, todo eso y su vida

14/02/2011

En el blog de MTV Clutch han realizado una verdadera labor social: concentrar, en un solo post, todas las descripciones del peinado de Justin Bieber que la crítica norteamericana ha escrito con motivo del estreno de su primer largometraje, Never Say Never. Producido por Usher y el todopoderoso L.A. Reid para MTV Films, este documental en 3D parece una revisión para la era Twiter de una práctica que siempre ha estado ahí: la rentabilización de un ídolo del pop a través de una película que, a la postre, sirva como testimonio (en el mismo ojo del huracán) de la fiebre cultural que ha generado en su punto más álgido. El problema parece ser que Jon Chu (auteur de Step Up 3-D) dista un poco de ser Richard Lester, así que los críticos han decidido concentrarse en el pelo de la estrella, descrito como “un tsunami criogenizado” y comparado constantemente con el famoso corte de los Beatles circa 1964. Hm, parece que al final Never Say Never sí va a tener algo que ver con A Hard Day’s Night

Es interesante darse cuenta de cómo críticos tan prestigiosos como Mike Hale (del New York Times) han sucumbido a la misma práctica que cientos de blogueros llevan años manteniendo: el tiro al blanco contra el adolescente prodigioso. La presión es tal que la entrada de Bieber en Wikipedia incluye una sección dedicada a la estrella como objetivo de críticas, bromas y parodias. Allí se cita un artículo del Daily Telegraph que parece contener la clave de Justin-como-meme: “Su persona pública (…) parece tocar una tecla particularmente ácida en sus críticos en Internet, con muchas observaciones sobre su apariencia juvenil, sus canciones de teen pop, su imagen como rompecorazones de chicas pre-adolescentes y su forma de hablar”. En otras palabras: Justin Bieber es un ídolo del pop más bien anacrónico, una icono adolescente que contiene todas las claves que lograban enamorar al público y a las emisoras de radio en la década de los cincuenta, durante aquellos días ingenuos en los que el peinado de uno corría peligro de covertirse en imagen de stock para un generador de memes internáuticos y tu vida sentimental no era susceptible de ser viviseccionada en menos de 140 caracteres.

La ironía es que, en estos tiempos obsesionados con el candor de lo retro, Bieber ha conquistado el corazón de millones de adolescentes dispuestas a seguir creyendo en la pureza blanca, inmaculada de los ídolos del pop. Si me hubieran dejado escribir un tratamiento de Never Say Never, habría partido de la idea del cantante como catalizador de la esquizofrenia que define la cultura pop actual: la mitad de nosotros estamos sumergidos en la risa sardónica que nos proporciona la Ironía Apocalíptica, mientras que la otra mitad estamos dispuestos a abrazar la Nueva Honestidad (no hay mejor ejemplo de esto último que los vídeos de la mayor apologista de JB en nuestro país). Bieber es una pantalla en blanco sobre la que cada uno de los dos grupos proyecta sus inquietudes: mi tratamiento acabaría con una entrevista en privado en la que el chico revelaría no tener opiniones propias, ni pasado, ni proyecto de futuro. La Nada más absoluta, pues (como buena estrella del pop de masas) Bieber es lo que cada consumidor decide que sea.

Ahora llega en el momento en que el autor de este blog da un volantazo inesperado y se descubre a sí mismo como creyente en la Nueva Honestidad: Baby me parece una de las mejores canciones de 2010, y no me hubiera importado que su intérprete se llevase el Grammy al Mejor Artista Revelación en la gala de anoche. Se trata de un tema que sintetiza a la perfección la idea que he intentado exponer arriba (es decir, Bieber como evolución transmedia del icono pop de mediados del siglo XX): su estructura y su progresión melódica son exactas a las de un éxito de doo-wop, con la colaboración especial de Ludacris acercando esta forma de R&B al hip hop contemporáneo. Si los niños de ahora tienen que conocer la exuberancia del doo-wop a través del chico insípido con pelo ridículo, que así sea: cada generación tiene su manera de rescatar los tesoros de las anteriores, por mucho que esto pueda llegar a enervar a los carcas.

2 comentarios leave one →
  1. 15/02/2011 2:33 pm

    Gran post señoremperador. Magnífica disección, como siempre. Quién lo pudiera hacer como usted. Y además, el caso es que el muchacho este no me consigue caer mal.

  2. 15/02/2011 8:16 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: